Si visita la siguiente web aprenderá acerca de los vehículos que acaban en los desguaces y de cuál es la suerte que corren una vez están allí.
Lo primero que debe de saber es que todos los coches deben de acabar sus días en un desguace homologado y con el sello acreditativo. Si usted decide dejar su coche viejo o estropeado en un lugar que no sea un desguace puede ser sancionado por las autoridades competentes. Así que lo mejor es hacer las cosas bien y formalizar todo con una empresa profesional.

Si su coche ya no funciona por una avería mecánica, por un accidente, por una inundación o incendio o simplemente porque es demasiado viejo como para poder circular, deberá de requerir los servicios de la grúa con la que normalmente cuentan en los desguaces para estos menesteres, tras llevarse el vehículo a sus instalaciones y tras una breve inspección, le harán una tasación por el vehículo que normalmente es del total agrado de los clientes ya que es bastante más de los que obtenían teniendo el coche en el garaje o la cochera.

De ahí su coche pasará por un exhaustivo control para poder reconocer si hay alguna pieza que se pueda recuperar, siempre y cuando se encuentre en perfecto estado, así esta pieza podrá ser reciclada y vendida posteriormente con todas las garantías de una pieza nueva pero con un valor mucho menor, con este hecho estamos reciclando de una manera altruista que también es importante. Una vez su coche es separado por piezas y catalogado los restos inservibles, es decir las piezas y componentes que no pueden ser vendido de segunda mano, son repartidos en los centros competentes, los aceites y líquidos son llevados a las centrales de residuos tóxicos para evitar posibles vertidos y contaminaciones innecesarias y el resto de los componentes son destruidos siguiendo siempre un protocolo limpio y legal para contribuir con el cuidado del medio ambiente.

Tras todo este proceso, usted recibirá una notificación informándolo de que su coche ya no está en circulación por las carreteras españolas, también recibirá el certificado de destrucción con los datos de dicho desenlace. Así casi sin darse cuenta habrá conseguido dos cosas, deshacerse del vehículo inservible y contribuir con el medio ambiente reciclando y evitando que su coche genere más basura y más agentes contaminantes. Podrá estar orgulloso de un trabajo bien hecho.

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