No es posible prescindir de los centros de transformacion en la red eléctrica porque son parte fundamental de la misma. Y es que son los responsables de hacer que la energía eléctrica que proviene de las centrales donde se genera y aparece en alta tensión, llegue al consumidor en baja tensión y pueda ser utilizada tal y como la conocemos. Son por lo tanto una parte del sistema eléctrico fundamental y los podemos detectar en muchos lugares en el exterior y otros están a cubierto como los subterráneos.

Generalmente pertenecen a las compañías suministradoras y nadie excepto ellos con su personal homologado tiene acceso a los mismos. Y es que ellos están formados para cumplir las normas de seguridad relacionadas para evitar accidentes y sus posibles consecuencias negativas. Funcionan como las instalaciones alta tensión, solo que sus piezas fundamentales son los transformadores, una maquinaria compuesta de uno o varios de ellos y que está dispuesta para trabajar con varias líneas.

Para clasificar los mismos se toman distintos parámetros como su tipo de alimentación, alimentado en punta o en paso de anillo o bucle. El primero tiene una única línea de alimentación y está conectado en derivación de la red principal o se presenta como el punto final de dicha red. El segundo es aquel que tiene una línea de entrada y una línea de salida hacia otro centro distinto y ambos trabajan según los servicios 24 horas electricidad que esperan sus clientes.

Otra de las clasificaciones atiende según sea la propiedad de los centros, dividiendo éstos en los de empresa o de cliente. En el primer caso, el centro es propiedad de la empresa suministradora y las redes en baja tensión parten de ella, teniendo una o varias celdas de línea y una celda de protección por cada transformador montado. La potencia aumenta si hay más de uno acoplados y no hay límite de potencia.

En el segundo caso, el que pertenece al cliente, existen además dos variantes a su vez: uno de poca potencia y equipos de medida de baja tensión, que están normalmente sobre apoyos o de intemperie. No obstante, sean del tipo que sean, todos los centros de transformación necesitan de un contrato de mantenimiento eléctrico, según establece el reglamento de estas subestaciones, para asegurar el buen funcionamiento de las mismas así como la integridad física del personal que interviene y de los usuarios finales que se benefician de este servicio.

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